El Puente Giratorio fue construido en la cuenca del río frente de la antigua “Barreta”. La “Barreta” era el paso natural de las barcazas y otras embarcaciones del mismo porte, único medio de transporte que se destinaba a los muelles interiores o fluviales de Recife, como el de la Aduana.
Su origen es del tiempo de los holandeses. En 1640, el príncipe Maurício de Nassau mandó construir un puente por donde los moradores pudieran atravesar el río Capibaribe, del continente para la isla de Santo Antônio, y de esta para Recife, yendo y volviendo continuamente sin estorbo.
El primer puente erguido en este local era de metal y poseía apenas los carriles en las traviesas. No había pasaje para peatones. Fue construido en 1881 para dar paso a los trenes de una vía férrea, la llamada línea norte del Estado, oprado por Great Western.
La obra era urgente y necesaria para facilitar el transporte y la exportación de géneros alimenticios, principalmente el azúcar, para puerto de Recife, lo más importante de la región Nordeste de Brasil, además de mejorar la comunicación entre el litoral de Pernambuco y la zona del Bosque Norte.
El puente Santa Isabel, en Recife, situado sobre el río Capibaribe, va de la calle del Sol a la calle de la Aurora, en el trecho entre la Plaza de la República (fondos del Teatro Santa Isabel) y la calle Princesa Isabel, uniendo los barrios de Santo Antônio y de la Buena Vista.