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Transposición del río San Francisco

Fue desarrollado bajo la responsabilidad del Ministerio de la Integración Nacional entre los años 2003 y 2006.

Transposición del río San Francisco

Artículo disponible en: PT-BR ENG

Pasado actualización: 04/04/2013

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El polémico y ambicioso Proyecto de Integración del Río San Francisco con las Cuencas Hidrográficas del Nordeste Septentrional, conocido como Proyecto de la Transposición del Río San Francisco, fue desarrollado bajo la responsabilidad del Ministerio de la Integración Nacional entre los años 2003 y 2006. Según el Ministerio, es un emprendimiento gubernamental que propone asegurar oferta de agua, en 2025, a cerca de 12 millones de habitantes de ciudades de la región semiárida de los estados de Pernambuco, Ceará, Paraíba y Rio Grande do Norte.

La idea de la transposición, sin embargo, no surgió en ese período. Según estudiosos, se pueden destacar períodos históricos donde la transposición fue idealizada y sugerida y nada o casi nada fue realizado. En 1847, fue presentada por el ingeniero cearense Marcos de Macedo al Emperador Don Pedro II como solución para los problemas de sequía que afectan el Nordeste, pero nada fue hecho.

El Barão de Capanema (1856) y el ingeniero Tristão Franklin Alencar (1886) indicaron la abertura de un canal uniendo el Río San Francisco al Río Jaguaribe, pero los proyectos fueron archivados. Lo mismo ocurrió a inicio del período republicano (1889 y 1919), en los gobiernos de Getúlio Vargas (1930-1945, 1951-1954), del General João Baptista de Oliveira Figueiredo (1981), de Itamar Franco (1992-1995) y en el de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002). Los motivos eran diversos, pero pesaron factores como falta de recursos, dificultades técnicas, voluntad política, además de la resistencia de parte de la sociedad.

Entre 2003 y 2006, la propuesta de la transposición de las aguas del río San Francisco volvió a la pauta de discusiones gubernamentales y el Ministerio de la Integración Nacional es designado para ejecutar la obra. La polémica y la resistencia al proyecto vuelven por parte de varios segmentos de la sociedad: Iglesia Católica, políticos, ambientalistas, técnicos, comunidades indígenas y poblaciones junto al río. De igual forma, a partir de 2007, el Batallón de Construcción e Ingeniería del Ejército Brasileño viene ejecutando parte de las obras.

En una definición simplista se puede decir que el proyecto consiste en un sistema de canales de concreto a cielo abierto que llevará el agua del río San Francisco – que no será desviado de su curso – para algunas grandes represas en la región semiárida, de donde ella será redistribuida por los ríos intermitentes del Polígono, conforme la necesidad puntual, creando la llamada “sinergia hídrica” en la región. [...] Los canales, que tendrán en total cerca de 620 kilómetros, cortarán el Polígono de las Sequías en dos direcciones, norte y este. [...] El mayor canal – el llamado Eje Norte, con 402 kilómetros de extensión – tendrá inicio en la altura del municipio pernambucano de Cabrobró y seguirá en dirección a las cuencas de los ríos Brígida (PE), Jaguaribe (CE), Apodi (RN) y Piranhas-Açu (PB-RN). Ya el Eje este, de 220 kilómetros, comenzará en la represa de Itaparica y alcanzará las cuencas de los ríos Moxotó (PE) y Paraíba (PB). [...] Con los dos ejes en operación, serán atendidas, por medio de tuberías, las necesidades hídricas también de algunos municipios importantes del semidesierto pernambucano, como Cacalleru, y ciudades como Campina Grande, la segunda mayor de Paraíba, que convive hace varios años con racionamientos (MAWAKDIYE, 2005, p. 6-7).

Delante de un contrato de ese tamaño, presupuestado inicialmente en R$ 4,5 mil millones de reales, se levantan voces en contra y a favor.

La polémica gira en torno de los beneficios, del valor, de los impactos ambientales, económicos y sociales y de los procedimientos técnicos propuestos, y ya iniciados, para la realización y conclusión de los trabajos para la transposición del río San Francisco.

Los que son a favor del emprendimiento se apoyan principalmente en los objetivos del proyecto que buscan el suministro de agua para varios fines: 70% para irrigación, 26% para uso industrial y 4% para la población de la región.

Con relación al valor, argumentan que, si se compara con los gastos del gobierno con atención de emergencia a las víctimas de la sequía en el semiárido, la transposición no tiene un costo alto y que los beneficios alcanzarán una región donde la población sufre, hace siglos, con la falta de agua.

En cuanto a los impactos, se sabe que fueron enumerados algunos positivos y otros negativos en potencial. Sin embargo, el impacto real sólo podrá ser evaluado después de la conclusión de la obra. Los positivos, además de la irrigación y del suministro de agua a la población de las ciudades beneficiadas, habrá el suministro de agua para los animales, y mejora en el abastecimiento rural, inversión en la agricultura familiar, construcción de fuentes públicas, generación de empleos (en la fase de ejecución de la obra) – y en consecuencia aumento del ingreso y del comercio; reducción del éxodo rural y de óbitos que tienen como causa el consumo de agua contaminada o por la falta de agua.

Los que son en contra ven con temor los impactos negativos sobre el medio ambiente. La transposición provocará modificaciones en el ecosistema de los ríos de la región receptora, alterando la vida de las especies, lo que resultará, probablemente, en la disminución de la biodiversidad acuática. Es decir, el debilitamiento actual del San Francisco causado por la excesiva utilización humana (programas de irrigación y de ganadería en Bahia, de la pesca y del turismo en Sergipe, y uso industrial extendido a lo largo de todo su recorrido) puede ser acentuado y, con eso, provocar la destrucción de su ecosistema. Existe también la posición de técnicos que afirman que

[...] el Nordeste posee mucha agua acumulada en sus represas, en volúmenes suficientes para atender las necesidades de las poblaciones, no justificándose la realización de un proyecto que irá a retirar volúmenes del San Francisco, a cerca de 500km del local de consumo. Además, existen estudios que demuestran que el Viejo “Chico” está disminuyendo de volumen, lo que irá a exigir una atención redoblada en cuanto a la utilización de sus aguas, situación agravada aún por los usos conflictivos ya practicados en el caudal y por las adversidades encontradas en el ambiente natural de la región, principalmente aquellas relativas al clima (semiárido) y a la geología (escudo cristalino) de su cuenca (SUASSUNA, 2010, p. 368).

Entre otras, son preocupaciones y motivos para la oposición al proyecto: perjuicio en la generación de energía eléctrica de las usinas localizadas en el San Francisco, después de la represa de Sobradinho, local donde existe el desvío de parte del caudal del río; la falta de un programa más osado para a su revitalización (lo que consta en el proyecto es, para los opositores de emprendimiento, demasiado tímido); desertificación (en Cabrobó); alteración del regime de drenajes; perdida y fragmentación de áreas con vegetación nativa y de hábitat de fauna terrestre; la sustitución de la industria de la seca por la de la irrigación (disputa entre los empresarios del agro negocio meridionales y septentrionales); siendo que los beneficios propagados para la población y para el área de  influencia del emprendimiento serán mucho menores que los propuesto por el Proyecto.

En medio de los protestos, es bueno recordar la desatención, por parte del gobierno, de las posibles soluciones para la seca en el semiárido nordestino que serían más rápidas y de bajo costo: administración más racional y sin desperdicios de las propias aguas almacenadas en presas; un sistema de captación más elaborado de las aguas de lluvia y la búsqueda por reservas subterráneas; implantación de presas comunitarias; y la implementación de cisternas domésticas.

La adversidad climática que siempre castigó a los habitantes del semiárido nordestino exige acciones y programas que resultan en el desarrollo socioeconómico de la región. En cuanto ellas no fueran el punto prioritario de las autoridades e interesados en el asunto la polémica continuará y las consecuencias de la seca permanecerán por mucho más tiempo entrañadas en la vida de la población de aquella área.

Recife, 27 de septiembre de 2011.

fuentes consulted

CASTRO, César Nunes de. Transposição do Rio São Francisco. Boletim Regional, Urbano e Ambiental, n. 2, jul. 2009. Disponível em: <http://observatoriosaofrancisco.blogspot.com/2009/09/transposicao-do-rio-sao-francisco.html>. Acesso em: 21 set. 2011.

MAWAKDIYE, Alberto. Canais da discórdia: transposição do São Francisco, uma idéia tão antiga quanto polêmica. Problemas Brasileiros, São Paulo, n. 368, p. 4-15, mar./abr. 2005.

SAKAMOTO, Leonardo. Transpor é a solução? Sem a água do Velho Chico, a esperança é a última que seca. Problemas Brasileiros, São Paulo, n. 347, p. 4-11, set./out. 2001.

SUASSUNA, João. Transposição do Rio São Francisco na perspectiva do Brasil real. São Paulo: Porto de Ideias, 2010

TRANSPOSIÇÃO do Rio São Francisco (Mapa neste texto). Disponível em: <http://www.senado.gov.br/noticias/o-que-e-o-projeto-de-transposicao-do-rio-sao-francisco.aspx>. Acesso em: 26 set. 2011.

cómo citar este texto

Fuente: BARBOSA, Virgínia. Transposición del río San Francisco. Pesquisa Escolar Online, Fundação Joaquim Nabuco, Recife. Disponível em: <https://pesquisaescolar.fundaj.gov.br/es/>. Acesso em: dia mês ano. Ex.: 6 ago. 2009.