El término "educación" tiene su origen en dos palabras latinas: endurecere y educare. La primera palabra quiere decir "conducir desde fuera", "dirigir exteriormente", la segunda indica "sostener", alimentar, crear. La propia derivación de la palabra sugiere dos grandes caminos de la filosofía de la educación occidental: la enseñanza basada en reglas exteriores en relación al aprendiz y la enseñanza dirigida al incentivo de que el aprendiz cree su propio modelo, sus propias reglas en el campo del aprendizaje.
La sociedad primitiva dividió las tareas de hombres y mujeres que se consideraban importantes en igual medida. Barros (2018?) afirma, tras relevar la bibliografía en el área, que el paso de la sociedad primitiva a la sociedad dividida en clases –basada en la propiedad privada– introduce cambios profundos en toda la estructura primitiva, la educación ya no es una función social y el conocimiento viene a significar un instrumento de dominación, de masificación, que sólo debe ser transmitido a los más “afortunados”.
En Brasil la enseñanza es regulada por el Ministerio de Educación que da las directrices para las escuelas municipales, estatales y particulares así como para las Universidades públicas y particulares. Actualmente hay programas de becas para escuelas y universidades.
La enseñanza brasileña proporciona bases educativas para la construcción de una cultura escolar capaz de hacer que el alumno alcance la educación superior. Las políticas afirmativas de inclusión forman parte de este proceso, podemos citar el SISU, y el sistema de cuotas. El ENEM es el proceso de selección mediante el cual el estudiante que termina la escuela secundaria puede obtener un lugar en la educación superior.
Históricamente, la educación brasileña ha sufrido varias modificaciones. Hasta el siglo XIX las escuelas públicas se concentraban en los centros urbanos y ofrecían pocas plazas, dificultando así el acceso de los habitantes de las zonas rurales, por ejemplo. Esta realidad proporcionaba un escenario de exclusión. A principios del siglo XX algunas escuelas fueron levantadas o construidas iniciando una nueva fase de la educación. Con el fin del período de la Primera República, y el advenimiento del gobierno provisional, Getúlio Vargas fundó el Ministerio de Educación y Salud Pública que en ese momento estaba encabezado por Francisco Campos que promovió una reforma en la educación nacional.
La Reforma Francisco Campos, como se la conoció, tuvo como diferencial la creación, al menos en la ley, de un Sistema Nacional de Educación, además de haber creado el Consejo Nacional de Educación, máximo órgano consultivo para asesorar al Ministerio de Educación. El texto de la Reforma determinó que la enseñanza secundaria quedara organizada en dos ciclos: el fundamental, de cinco años, y el complementario, de dos años. De esta forma, la enseñanza secundaria comprendía la escolarización inmediatamente posterior a los cuatro años de enseñanza primaria y tenía carácter altamente selectivo. La selectividad de la enseñanza secundaria y la dicotomía entre enseñanza profesional y secundaria quedaron mantenidas, favoreciendo a los hijos de la élite. El primer ciclo, de cinco años, se hizo obligatorio para ingresar a la educación superior; el segundo, de dos años, en ciertas escuelas. El ingreso al superior debía guardar correspondencia obligatoria con la enseñanza media, lo que también dificultaba el acceso a la enseñanza superior. La Reforma dejó marginados la enseñanza primaria, el Curso Normal (formación de profesores para actuar en la Primaria) y las diversas ramas de la enseñanza profesional, salvo la comercial (BITTAR, 2012, p. 158).
Durante mucho tiempo las escuelas fueron dirigidas por la Iglesia Católica y representantes del conservadurismo brasileño, pocas personas tenían acceso a estos establecimientos que eran privados. Los liberales democráticos luchaban para que la enseñanza pública se convirtiera en el agente transformador de la sociedad. La educación, por ejemplo, fue escenario de manifestaciones ideológicas acaloradas, pues, desde 1932, intereses opuestos venían disputando espacio en el escenario nacional: de un lado, la Iglesia Católica y sectores conservadores pretendiendo mantener la hegemonía que mantenían históricamente en la conducción de la política nacional de educación; de otro, sectores liberales, progresistas e incluso de izquierda, adhiriéndose al ideario de la Escuela Nueva, proponían una escuela pública para todos los niños y adolescentes de los siete a los 15 años de edad. Esa disputa ideológica atravesó décadas y reformas educativas sin que el poder público brasileño edificara un sistema nacional de escuelas públicas para todos. (BITTAR, 2012, p. 158).
El sistema educativo brasileño está regulado por la Constitución Federal de 1988, con la Enmienda Constitucional n.º 14, de 1996 y la Ley de Directrices y Bases de la Educación Nacional (LDB), instituida por la Ley nº 9394, de 1996, que rigen toda la educación regular en Brasil en el sistema educativo de la Unión, de los Estados, de los Municipios y del Distrito Federal.
La actual estructura de la educación se inicia en la educación infantil que comprende desde el preescolar hasta el 5º año. En la escuela primaria están insertadas las clases del 6º até hasta el 9º año. La escuela secundaria se divide en tres años: corresponde al 1º, 2º e y 3º año. En la educación superior, el tiempo de duración varía según la elección del curso.
La educación superior abarca los cursos de graduación en las diferentes áreas profesionales, abiertos a candidatos que hayan concluido la enseñanza media o equivalente y hayan sido clasificados en procesos selectivos. También forma parte de este nivel de educación el posgrado, que comprende programas de maestría y doctorado y cursos de especialización. A partir de la LDB de 1996 se crearon cursos secuenciales por áreas de conocimiento, con diferentes niveles de cobertura, los cuales están abiertos a candidatos que cumplan con los requisitos establecidos por las instituciones de educación superior (MENEZES; SANTOS, 2001).
Además de la estructura tradicional, el sistema educativo brasileño incluye Educación Especial (para personas con necesidades especiales), EJA - Educación para Jóvenes y Adultos (para aquellos que no tuvieron acceso o continuidad de estudios en la educación primaria y secundaria a la edad apropiada), Educación a Distancia (EAD), Educación en el campo y Educación Técnica (dirigida a la formación técnica para el mercado de trabajo).
Con respecto a la escuela secundaria, Niskier, 2016, p.7, afirma que:
La escuela secundaria actual no agrada a los estudiantes ni sirve a la gente. Tenemos un esquema rígido que provoca el alejamiento de los jóvenes de 15 a 18 años (cerca de la mitad de ellos están fuera de las escuelas). Las materias del currículo, numerosas y estancadas, no dialogan entre sí, lo que llevó al experto Roberto Boclin a defender la tesis de que se debería adoptar la enseñanza técnica como mecanismo inclusivo. Es la mejor manera de sacar a los jóvenes de la calle, del tráfico, y facilitar su encuentro con las posibilidades del empleo.
Se observa que en el transcurso de la historia de la educación brasileña, el sistema educativo ha sido modificado muchas veces, priorizando algunas áreas y dejando de atender a otras, esto queda claro cuando en 2014 el gobierno federal lanza el PNE (Plan Nacional de Educación), que tiene como objetivo la implementación y mejora de la educación brasileña en todas sus dimensiones en un plazo de diez años. El PNE tiene la finalidad de universalizar el sistema de enseñanza y ampliar su calidad. Uno de los puntos de este plan tiene como objetivo aumentar las vacantes en las universidades, aumentar las tasas de alfabetización y la educación técnica, entre otros.
La educación debe representar un medio de acercar a las personas e impulsarlas al crecimiento y adaptación a un mundo globalizado que sufre constantes cambios, por lo tanto, el proceso educativo debe objetivar la formación de un ciudadano crítico e insertado en ese contexto buscando una sociedad más justa e igualitaria.
Recife, 27 de noviembre de 2018.
fuentes consulted
AVELINO, Amanda. Ensinar através de projetos engaja alunos? In: Estante Mágina, 29 jan. 2018. [Foto neste texto]. Disponível em: https://blog.estantemagica.com.br/ensino-com-projetos-engaja-alunos/. Acesso em: 27 nov. 2018.
BARROS, Luzani Cardoso. A trajetória da Educação Brasileira: uma segregação oculta. Disponível em: https://www.portaleducacao.com.br/conteudo/artigos/educacao/a-trajetoria-da-educacao-brasileira-uma-segregacao-oculta/17873. Acesso em: 27 nov. 2018.
BITTAR, Marisa; BITTAR, Mariluce. História da Educação no Brasil: a escola pública no processo de democratização da sociedade. Acta Scientiarum Education, Maringá, v. 34, n. 2, p. 157-168, 2012.
EDUCAR: origem da palavra educar. Verbete Educar. In: DICIONÁRIO Etimológico: etnologia e origem das palavras. 2008. Disponível em: https://www.dicionarioetimologico.com.br/educar/. Acesso em: 26 nov. 2018.
GHIRALDELLI JR., Paulo. História da educação brasileira. 4 ed. São Paulo: Cortez, 2009. 272 p.
MENEZES, Ebenezer Takuno de; SANTOS, Thais Helena dos. Verbete sistema educacional brasileiro. In: Dicionário Interativo da Educação Brasileira - Educabrasil. São Paulo: Midiamix, 2001. Disponível em: http://www.educabrasil.com.br/sistema-educacional-brasileiro/. Acesso em: 05 de nov. 2018.
NISKIER, Arnaldo. A Reforma da educação. Carta Mensal, Rio de Janeiro, n. 740, p. 4-34, nov. 2016.
cómo citar este texto
SILVA, Andréa; VERARDI, Claudia Albuquerque. Sistema Educativo de Brasil. En: PESQUISA Escolar. Recife: Fundación Joaquim Nabuco, 2018. Disponible en:https://pesquisaescolar.fundaj.gov.br/es/artigo/sistema-educativo-de-brasil/. Acceso el: día mes año. (Ej.: 6 ago. 2020.)


