Imagem card

Sequía en el Nordeste Brasileño

El problema no es nuevo, ni exclusivo del Nordeste brasileño.

Sequía en el Nordeste Brasileño

Artículo disponible en: PT-BR ENG

Pasado actualización: 20/03/2020

Por: Lúcia Gaspar - Bibliotecario de la Fundação Joaquim Nabuco

Se trata de un fenómeno natural, caracterizado por el atraso en la precipitación de lluvias o su distribución irregular, que acaba perjudicando el crecimiento o desarrollo de las plantaciones agrícolas.

El problema no es nuevo, ni exclusivo del Nordeste brasileño. Ocurre con frecuencia, presenta una relativa periodicidad y puede ser previsto con una cierta antecedencia. La sequía incide en Brasil, así como puede alcanzar África, Asia, Australia y América del Norte.

En el Nordeste, de acuerdo con registros históricos, el fenómeno aparece con intervalos próximos a diez años, pudiendo prolongarse por períodos de tres, cuatro y, excepcionalmente, hasta cinco años. Las sequías son conocidas, en Brasil, desde el siglo XVI.

La sequía si manifiesta con intensidades diferentes. Depende del índice de precipitaciones pluviométricas. Cuando hay una deficiencia acentuada en la cantidad de lluvias en el año, inferior al mínimo de lo que necesitan las plantaciones, la sequía es absoluta.

En otros casos, cuando las lluvias son suficientes solamente para cubrir de hojas la caatinga y acumular un poco de agua en los barreros y presas, pero no permiten el desarrollo normal de los plantíos agrícolas, surgiendo la sequía verde.

Esas variaciones climáticas perjudican el crecimiento de las plantaciones y acaban provocando un serio problema social, una vez que expresivo contingente de personas que habita la región vive, verdaderamente, en situación de extrema pobreza.

La sequía es el resultado de la interacción de varios factores, algunos externos a la región (como el proceso de circulación de los vientos y las corrientes marinas, que se relacionan con el movimiento atmosférico, impidiendo la formación de lluvias en determinados locales), y de otros internos (como la vegetación poco recia, la topografía y la alta reflectividad del suelo).

Muchas han sido las causas apuntadas, tales como la deforestación, temperatura de la región, cantidad de lluvias, relieve topográfico y manchas solares. Resaltese, aún, el fenómeno "El Niño", que consiste en el aumento de la temperatura de las aguas del Océano Pacífico, en todo el litoral de Perú y de Ecuador.

La acción del hombre también ha aportado para agravar la cuestión, pues la constante destrucción de la vegetación natural por medio de quemadas acarrea la expansión del clima semi-árido para áreas donde anteriormente él no existía.

La sequía es un fenómeno ecológico que se manifiesta en la reducción de la producción agropecuaria, provoca una crisis social y se transforma en un problema político.

Las consecuencias más evidentes de las grandes sequías son el hambre, la desnutrición, la miseria y la emigración para los centros urbanos (éxodo rural).

Los problemas que surgen con las sequías resultan de fallos en el proceso de ocupación y de utilización de los suelos y del mantenimiento de una estructura social ampliamente concentradora e injusta.

El primer hecho se manifiesta en la introducción de culturas de dificil adaptación a las condiciones climáticas existentes y del uso de técnicas de utilización de los suelos no compatibles con las condiciones ecológicas de la región. El segundo ocasiona el control de la propiedad de la tierra y del proceso político por las oligarquías locales.

Esos aspectos agravan los resultados de las sequías y provocan la destrucción de la naturaleza, la polución de los ríos y la explotación por parte de los grandes propietarios y altos comerciantes, de los recursos destinados al combate a la pobreza de la región, en lo que se denomina de "industria de la sequía".

El tema de la sequía no se resume a la falta de agua. A rigor, no falta agua en el Nordeste. Faltan soluciones para resolver su mala distribución y las dificultades de su aprovechamiento. Es "necesario desmitificar la sequía como elemento desestabilizador de la economía y de la vida social nordestina y como fuente de elevados gastos para la Unión ...desmitificar la idea de que la sequía, siendo un fenómeno natural, es responsable por el hambre y por la miseria que dominan en la región, como si esos elementos estuviesen presentes sólo ahí".(Andrade, Manoel Correia, La sequía: realidad y Mito, P. 7 ).

Con una población muy inferior a la nordestina, la Amazonia, que posee agua en gran cantidad, también presenta condiciones de vida inhumanas, así como diversas otras regiones brasileñas. Allá el problema es otro, pues el medio ambiente se muestra inhospitalario, debido a las inundaciones, a los suelos pobres, a la proliferación de enfermedades tropicales.

Crisis climáticas periódicas, como inundaciones, escarchas y sequías, acontecen en cualquier parte del mundo, perjudicando la agricultura. En algunos casos se vuelven calamidades sociales. Sin embargo, sólo se transforman en azote social cuando precarias condiciones sociales, políticas y económicas así lo permiten. Regiones semi-áridas y áridas del mundo son aprovechadas por la agricultura, por medio del desarrollo de culturas secas o culturas irrigables, como acontece en Estados Unidos, Israel, México, Perú, Chile o Senegal.

Delimitado por el Gobierno Federal, en 1951 (Ley n° 1.348), el Polígono de las Sequías, con una dimensión de 950.000 km2, equivale a más de la mitad del: territorio de la región Nordeste (52,7%), que va desde el Piauí hasta parte del norte de Minas Gerais. El clima es semi-árido y la vegetación de caatingas. El suelo es raso, en su mayor parte, y la evaporación del agua de superficie es grande. Ése es el área más sujeta a los efectos de las sequías periódicas.

El fenómeno natural de las sequías provocó el surgimiento de un fenómeno político denominado industria de la sequía.

Los grandes terratenientes nordestinos, valiéndose de sus aliados políticos, interfieren en las decisiones tomadas, en escala federal, estadual y municipal. Se benefician de las inversiones realizadas y de los créditos bancarios concedidos. No raro aplican las financiaciones logradas en otros sectores que no el agrícola, y se aprovechan de la divulgación dramática de las sequías para no paguen las deudas contraídas. Los grupos dominantes han salido fortalecidos, mientras es protelada la búsqueda de soluciones para los problemas sociales y de oferta de trabajo a las poblaciones pobres.

Los trabajadores sin tierra (asalariados, compañeros, arrendantes, ocupantes) son los más vulnerables a la sequía, porque son los primeros a ser cesantes o a tener los acuerdos deshechos.

La tragedia de la sequía encubre intereses escusos de aquéllos que tienen influencia política o son económicamente poderosos, que buscan eternizar el problema e impedir que acciones eficaces sean adoptadas.

El tema de la sequía provocó diversas acciones de gobierno. Las primeras iniciativas para trabajar con el tema de la sequía fueron dirigidas para ofrecer agua a la zona del semiárido.

En ese óptico fue creada la Inspetoría deObras Contra las Sequías (Decreto n°-7.619, del 21 de octubre de 1909), actual Dnocs, con la finalidad de centralizar y unificar la dirección de los servicios, visando a la ejecución de un plan de combate a los efectos de las irregularidades climáticas. Fueron, entonces, iniciadas las construcciones de carreteras, barreras, presas, pozos, como forma de proporcionar apoyo para que la agricultura aguantase los períodos de sequía.

La idea de solucionar el problema del agua en el semiárido fue, básicamente, la directriz planteada por el Gobierno Federal para el Nordeste y prevaleció, por lo menos, hasta meados de 1945. En la época en la que la Constitución brasileña de 1946 estableció la reserva en el presupuesto del Gobierno del 3% de la recaudación fiscal para costas en la región nordestina, nacía nueva postura distinta de la solución hidráulica en la política anti sequía, abandonándose el énfasis en obras en función del aprovechamiento más racional de los recursos.

Con el propósito de utilizar el potencial de generación de energía del Río San Francisco, fue fundada (1945) la Compañía Hidroeléctrica del San Francisco(Chesf). En 1948, se creó la Comisión del Valle del San Francisco (CVSF), hoy denominada Compañía de Desarrollo del Valle del San Francisco(Codevasf) y, en 1952, el Banco del Nordeste de Brasil (BNB). La idea era crear una institución de crédito a medio y largo plazos específica para el Nordeste.

En diciembre de 1959, fue creada la Superintendencia del Desarrollo del Nordeste -Sudene (actualmente extinta y con proyectos de ser recreada en nuevos modelos), organismo constituido para estudiar y proponer directrices para el desarrollo de la economía nordestina, con el objetivo de disminuir la disparidad existente con relación al Centro-Sur del país. Se buscaba establecer un nuevo modelo de intervención, volcado tanto para el problema de las sequías cuanto para el Nordeste en su totalidad .

A partir de la sequía de 1970, surgió el Programa de Redistribución de Tierra y de Estímulo a la Agroindústria del Norte y Nordeste (Protierra), en 1971, con el objetivo de promover una reforma agraria pacífica en el Nordeste, por la compra de tierra de hacendados, de modo espontáneo y por precio de mercado. En 1974, fue instituido el Programa de Desarrollo de Tierras Integradas del Nordeste(Polonordeste), para promover la modernización de la agropecuaria en áreas seleccionadas de la región. El Proyecto Sertanejo, lanzado en 1976, vendría a actuar en las áreas del semiárido visando a dejar su economía más fuerte a los efectos de la sequía, por la asociación entre agricultura irrigada y agricultura seca.

Con el propósito de incorporar los proyectos anteriores, considerados fallidos, fue implantado el Programa de Apoyo al Pequeño Productor Rural(Proyecto Nordeste), en 1985, proponiéndose a erradicar la pobreza absoluta, innovando con la destinación de recursos para los pequeños productores.

Como acciones emergenciales, se ha solicitado la distribución de alimentos, por medio de canastos con comida y frentes de trabajo, creadas para dar servicio a los desempleados durante el período de duración de las sequías, dirigidas para la construcción de carreteras, presas, puentes.

Los problemas de las sequías solamente serán superados por profundas transformaciones sócioeconómicas de ámbito nacional. Varias han sido las proposiciones formuladas:

- Transformar la actual estructura agraria, concentradora de tierra y renta, por medio de una Reforma Agraria que haga justicia social al trabajador rural.

- Establecer una Política de Irrigación que adopte tecnologías de más fácil acceso a los trabajadores rurales y que sean más adaptadas a la realidad nordestina.

- Instituir la agricultura irrigada en las áreas donde haya disponibilidad de agua y desarrollar la agricultura seca, de plantas xerófitas (que resisten a la falta de agua) y de ciclo vegetativo corto. Alimentos como el sorgo y el mijo, como substitutos del maíz, serían importantes para el Nordeste, a ejemplo de lo que ocurre en India, China y en el oeste de Estados Unidos.

- Establecer una Política de Industrialización, con la implantación de industrias que beneficien materias primas locales, visando a la disminución de costes con transporte, bien como ofrecer oportunidades de trabajo a la mano de obra de la región.

- Proporcionar el acceso al uso del agua, con el aprovechamiento del agua acumulada en las grandes represas, presas y barreros, perforación de pozos, construcción de barreras subterráneas, de cisternas rurales, por parte de la población actualmente excluida.

- Corregir las prácticas de ocupación del suelo, en lo que se refiere a la pecuaria, eliminándose el exceso de ganadería en los pastos, que puede ocasionar serios daños sobre pastos y suelos; la quema de pastos, que destruye la materia orgánica existente; y la deforestación, por cuenta de la venta de madera y leña.

- Estimular el uso racional de la vegetación nativa (caatinga) para carbón y comercialización de madera de ley.

- Implantar el Proyecto de Transposición de las Aguas del Rio San Francisco para otras cuencas hidrográficas del semiárido regional.
No es posible eliminar un fenómeno natural. Las sequías van a continuar existiendo. Pero es posible convivir con el problema. El Nordeste es viable. Sus mayores problemas son provenientes más de la acción u omisión de los hombres y de la concepción de la sociedad que fue implantada, de lo que propiamente de las sequías del que es víctima.

El semiárido es una región propicia para la agricultura irrigada y la pecuaria. Necesita solamente un tratamiento racional a esas actividades, especialmente en el aspecto ecológico. En áreas más áridas que las del sertón nordestino, como las del desierto de Negev, en Israel, la población local consigue disfrutar una buena calidad de vida.

Soluciones implican la adopción de una política oficial para la región, que respete la realidad en la que vive el nordestino, dándoles condiciones de acceso a la tierra y al trabajo. No puede ser olvidada la cuestión del gerenciamiento de las directrices adoptadas, frente a la diversidad de órganos que trabajan en el tema.

Medidas estructuradoras y concretas son necesarias para que los dramas de las sequías no continúen a ser vividos.
                                                                                             
Recife,  11 de julio de 2003.
(Actualizado el 31 de agosto de 2009).

fuentes consulted

ANDRADE, Manoel Correia de. A seca: realidade e mito. Recife: ASA Pemambuco, 1985. 81 p.

CAVALCANTI, Clóvis. A seca do Nordeste brasileiro: uma visão de estudos e pesquisas elaborados em um século de produção de conhecimento. Revista Econômica do Nordeste, Fortaleza, v.19, n.,1, p. 97-126,jan./mar. 1988.

CERQUEIRA, Paulo Cezar Lisboa. A seca no contexto social do Nordeste. Caderno do CEAS, Salvador, n. 115, p. 13-33, maio/jun. 1988.

COELHO, Jorge. As secas do Nordeste e a indústria das secas. Petrópolis (RJ): Vozes, 1985. 88 p.

DIAS, João de Deus de Oliveira. O problema social das sêcas em Pemambuco. Recife: [s.n.], 1949.

FANTASMA da fome, Veja, São Paulo, a. 31, n.18, p. 26-33, 6 maio 1998.

PORTELA, Fernando; ANDRADE, Joaquim Correia de. Secas no Nordeste. São Paulo: Ática, 1987.

ROSADO, Vingt-Un (org.) Memorial da seca. [ Mossoró, RN]: Fundação Guimarães Duque, 1981. 241p. (Coleção mossoroense, v.53).

A "SECA" no Brasil: editorial. Cadernos do CEAS, Salvador, n.88, p.3-8, nov./dez. 1983.

OS SINDICATOS e o problema da seca. Cadernos do CEAS, Salvador, n.88, p. 40-47, nov./dez. 1983.

cómo citar este texto

Fonte: GASPAR, Lúcia. Seca no Nordeste brasileiro. Pesquisa Escolar Online, Fundação Joaquim Nabuco, Recife. Disponível em: <https://pesquisaescolar.fundaj.gov.br/es/>. Acesso em: dia  mês ano. Ex: 6 ago. 2009.