Es un canto o melodía un tanto melancólica, una melodía lenta, así adaptada al andar lento de los animales, finalizado siempre por una frase que incita al ganado: hey buey! buey surubim!, hola, vaquita, torito!
Al final del siglo XVII, por entonces llamada Ilha Grande de Joanes, se establecieron las primeras haciendas de ganado, con rebaños procedentes del Portugal. Los animales fueron introducidos en la isla por los colonizadores, iniciándose así un largo proceso de mestizaje.