Ciudadanía y Educación: el papel de la escuela
Pasado actualización: 19/05/2023
¿Qué es la ciudadanía? Cuando hablamos de ciudadanía, automáticamente la asociamos a derechos políticos, sociales y laborales. La ciudadanía es justamente la práctica de los derechos y deberes establecidos en la Constitución de cada país por los individuos que forman parte de él. Sin embargo, el concepto de ciudadanía debe ir más allá del simple significado de pertenecer a un país y tener derechos y deberes, porque aquí también entra el verdadero sentido de “Nación”, de aproximación de valores e ideales que mejor expresan el todo y sitúan el ser humano dentro de un contexto social con conciencia de su rol individual.
En Brasil, la noción de ciudadanía tiende a converger al significado obtenido por posicionamiento político, o sea, a través de la visión de “izquierda” (progresista) o de la visión de “derecha” (conservadora).
Para la izquierda, a menudo la ciudadanía es solo una apariencia de democracia, ya que discrimina a ciudadanos de primera, segunda, tercera y ninguna clase, y finalmente refuerza la desigualdad... Para sectores de la" derecha", la ciudadanía –por implicar la idea de igualdad, aunque sólo sea igualdad jurídica– se vuelve indeseable y hasta amenazante. Las élites dependen, para mantener sus privilegios (la Lex privata, lo contrario del contenido público en la noción de ciudadanía), del reconocimiento explícito de la jerarquía entre superiores e inferiores. (BENEVIDES, 1994, p. 6).
En cada país las conquistas de los derechos civiles, políticos y sociales han tenido su propia trayectoria. En Brasil, de acuerdo con Carvalho (2011, citada por Vasquez, 2016, p. 124), el derecho social antecedió a los demás. Lo que en consecuencia afecta la forma y el ejercicio de la ciudadanía, es decir, cuando se habla de "ciudadano" norteamericano o inglés no es el mismo concepto de "ciudadano" para brasileños. Los beneficios sociales no fueron tratados como derecho de todos, sino fruto de negociación de cada categoría con el gobierno. Dado que la organización autónoma de la sociedad no es fuerte y el estímulo a la participación política en la búsqueda de los derechos no es tan significativo, prevalecen los intereses corporativos. Históricamente, en todo el mundo, ha habido muchas luchas sociales para conquistar estos derechos, sin embargo, en Brasil, la ciudadanía tiende a ser ejercida con una visión individualista, estimulando la cultura consumista y la negación al público -el consumo preferencial de planes de salud y escuelas privadas en lugar de mejorar los servicios públicos ilustra bien esta situación.
Vale la pena enfatizar que la gestión escolar juega un papel importante con los educadores en la identificación de posibilidades y espacios para el ejercicio de procesos democráticos en la escuela.
Los derechos humanos y los derechos del ciudadano brasileño asegurados por la Constitución Federal de 1988 se enfrentan a las enormes desigualdades existentes en el campo político, cultural y económico.
La expansión de la ciudadanía implica, además de una acción efectiva de los poderes públicos y de la presión popular, un cambio cultural especialmente importante en Brasil, pues implica el derrocamiento de valores y costumbres arraigados entre nosotros, resultantes de varios factores históricamente definidos: el largo período de esclavitud, que significó exactamente la violación de todos los principios de respeto a la dignidad de la persona humana, comenzando por el derecho a la vida; la política oligárquica y patrimonial, que combina el gran capital a los agentes públicos; el sistema de enseñanza autoritario y elitista; nuestra preocupación mucho más volcada para la moral privada que para la ética pública; la indignación con la corrupción, con tal que sea la de los adversarios o "enemigos de clase"; las prácticas religiosas esencialmente ligadas al valor de la caridad en detrimento del valor de la justicia; el sistema social patriarcal y machista; la sociedad racista y prejuiciosa contra todos los considerados diferentes; el desinterés por la participación ciudadana y por el asociativismo solidario; el individualismo consumista (BENEVIDES, 2016, p. 28).
¿Y el papel de la escuela en la transmisión de cultura, valores morales y ciudadanía? Varios autores abordan el tema, pero Dussel (2009, p. 352) se pregunta “¿Qué pasó con el ideal de transmitir cultura, y más específicamente una “cultura común” a todos los ciudadanos a través de la escuela?”.
La disciplina Educación Moral y Cívica fue adoptada en el currículo escolar nacional a través del Decreto Ley N° 2072, de 8 de marzo de 1940, de Getúlio Vargas y el Ministro Gustavo Capanema, que establecía su obligación, buscaba transmitir valores morales y éticos a estudiante, permitiendo, entre otras cosas, el conocimiento de los símbolos patrios y el desarrollo de un sentimiento positivo hacia la Patria. Posteriormente fue retomada junto con la disciplina de Organización Social y Política Brasileña (OSPB) a partir de 1969 a través del Decreto Ley 869/68. En 1993, sin embargo, el presidente Itamar Franco revocó el decreto. Estas dos disciplina fueron condenadas por los Parámetros Curriculares Nacionales (PCN), establecidos por la Ley de Directrices y Bases de la Educación (LDB) de 1996, por caracterizarse por la transmisión del régimen autoritario y ligadas a la idea de “adoctrinamiento”.
A pesar de ser estigmatizadas como disciplinas exigidas por el gobierno militar brasileño y de que algunos especialistas y miembros de la comunidad académica las consideren retrógradas e innecesarias, hay una serie de especialistas y educadores que creen que, si se abordan sin excesos y con foco en el desarrollo de la ciudadanía, esta línea de disciplina escolar podría contribuir a la formación de la conciencia democrática y estimular el sentido del patriotismo.
Al inicio del Gobierno del Presidente Jair Bolsonaro, en febrero de 2019, el entonces Ministro de Educación Ricardo Vélez Rodríguez defendió el regreso de la disciplina Educación Moral y Cívica al currículo de la educación fundamental brasileña, con la intención inicial de enseñar a los alumnos las diferentes contextos sociales y el respeto a las leyes de otros países.
Entre varias teorías y concepciones sobre el papel de la escuela en el proceso de la formación del ciudadano,
...tenemos, por ejemplo, la visión idealista-liberal, en la que la escuela es vista como instrumento de democratización e integración, en la medida en que, siendo de buena calidad, podría garantizar una condición de igualdad de oportunidades para todos los individuos. Tal concepción resultó inviable, al menos hasta hoy, ya que no se puede hablar de igualdad de oportunidades sin la existencia de igualdad de condiciones, lo que no caracteriza a nuestro sistema capitalista (LEITE, 1989, p. 17).
La escuela suele transmitir una ideología hegemónica mientras que la “escolarización” desarrolla el repertorio básico fundamental para la formación de la ciudadanía. Según Leite (1989, p. 19) el papel de la escuela podría ser mucho más importante si se planificara de acuerdo a las características y necesidades de la población atendida; por ejemplo, si se planificaran currículos y programas escolares, respetando el repertorio de la población y dirigidos a la formación de comportamientos críticos, lo que ciertamente tendría un efecto de gran relevancia para la formación de ciudadanía.
Este comportamiento crítico pasa también por el sentido común en detrimento de un comportamiento contemporáneo masificado, guiado por el egocentrismo y basado en discusiones en las redes sociales, enfocado en la búsqueda de aceptación y popularidad. Lo que ocurre es una especie de masificación de pensamiento que no permite discusiones favorables a la formación del individuo ético y consciente de su papel dentro de la sociedad así como de sus derechos y deberes como ciudadano. No existe incentivo al sentimiento de patriotismo y hay un desconocimiento de los contenidos cívicos, como, por ejemplo, de la historia de los Símbolos Nacionales.
Aún en el contexto del comportamiento masificado existe una tendencia a la falta de respeto a la autoridad tanto en la familia como en la escuela. Aquí se evidencia la difícil relación entre maestros y alumnos, ya que la falta de respeto a los docentes así como el comportamiento inapropiado en las Instituciones Educativas no son infrecuentes en la era de la Revolución de la Comunicación y la Información. La tecnología ha facilitado las actividades cotidianas, pero la Educación ha sufrido en muchos sentidos por la falta de evaluación crítica de los contenidos disponibles en Internet. La facilidad y rapidez para encontrar informaciones exige una atención mayor de padres y educadores en lo que se refiere a la formación de los individuos ya que se hace necesario dirigir sus pasos hacia la construcción de una conciencia ciudadana. El rol de los docentes se amplía a “administradores” de contenidos además de transmitir conocimientos a través de contenidos formales, ya que con la tecnología la información entra en la vida de las personas en una cantidad desordenada e incontrolable.
En otro aspecto, el respeto y reconocimiento de las diferencias individuales, la lucha contra los prejuicios y discriminaciones así como los privilegios, a través de la conciencia de los derechos y deberes, deben ser fomentados desde la escuela. Cada individuo debe adquirir confianza en sí mismo para comprender que puede contribuir tanto a la transformación de la propia realidad como al bien común en el medio en el que se inserta.
La ciudadanía debe vivirse en el día a día de la escuela, la formación no debe limitarse a lo intelectual, sino también enfocarse en la visión crítica de la vida, para que el alumno pueda desarrollar juicio de valor, tener discernimiento y saber actuar en las diferentes circunstancias cotidianas de forma justa, consciente y responsable.
Aunque existen diversos desafíos en la realidad brasileña, vale la pena insistir en la idea de que cada uno en particular puede contribuir para una ciudadanía activa ya que "la democracia no es sólo un régimen político y una forma de gobierno: es un modo de vida" (BENEVIDES, 2016, p. 21).
No se puede permitir que la incredulidad en las acciones políticas o en el “gobierno democrático” contamine la acción de los educadores quienes, por el contrario, deben fomentar la formación de una conciencia política, social y participativa. Es necesario, además, el compromiso de cada ciudadano en ese proceso, sea participando en actividades sociales o en las luchas de clase por la justicia social, sea constantemente dirigiendo sus propias acciones para el bien común.
Recife, 30 de agosto de 2019.
fuentes consulted
BENEVIDES, Maria Victoria de Mesquita. Cidadania e Democracia. Lua Nova: Revista de Cultura e Política, São Paulo: CEDEC, n. 33, p. 5-16, 1994.
________. Cidadania Ativa e Democracia no Brasil. Rev. Parlamento e Sociedade, São Paulo, v.4, n.6, p.21-31, jan./jun. 2016.
CHAUÍ, Marilena. Cultura e democracia ativa. São Paulo: Editora Ática, 1991.
DUSSEL, Inés. A transmissão cultural assediada: metamorfoses da cultura comum na escola. Cadernos de Pesquisa, São Paulo, v. 39, n. 137, p. 351-365, maio/ago. 2009. Tradução de Neide Luzia de Rezende.
LEITE, Sérgio Antônio da Silva. A escola e a formação da cidadania ou para além de uma concepção reprodutivista. Brasília, Psicologia Ciência e Profissão, vol.9, n.3, p.17-19, 1989. Disponível em: <http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1414-98931989000300007>. Acesso em 29 ago. 2019.
MENEZES, Ebenezer Takuno de; SANTOS, Thais Helena dos. Verbete EMC (Educação Moral e Cívica). Dicionário Interativo da Educação Brasileira - Educabrasil. São Paulo: Midiamix, 2001. Disponível em: <https://www.educabrasil.com.br/emc-educacao-moral-e-civica/>. Acesso em: 29 de ago. 2019.
SILBERNAGEL, Gustavo Furtado. Generalidades nas democracias constitucionais: partidos políticos e o fortalecimento do governo democrático [Foto neste texto]. Disponível em: <https://www.gustavofurtadosilbernagel.com.br/2018/08/14/generalidades-nas-democracias-constitucionais-partidos-politicos-e-o-fortalecimento-do-governo-democratico/>. Acesso em: 30 ago. 2019.
cómo citar este texto
VERARDI, Cláudia Albuquerque. Cidadania e Educação: o papel da escola. In: Pesquisa Escolar. Recife: Fundação Joaquim Nabuco, 2019. Disponible en:https://pesquisaescolar.fundaj.gov.br/es/artigo/ciudadania-y-educacion-el-papel-de-la-escuela/. Acceso el: día mes año. (Por Ej.: 6 ago. 2020.)


