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Apipucos (Barrio, Recife)

Los terrenos donde hoy se ubica el distrito de Apipucos eran un vástago de la antigua usina São Pantaleão do Monteiro. El distrito de Apipucos, ubicado en el norte de Recife ya unos nueve kilómetros del centro de la ciudad, tiene un área de 1,2 kilómetros cuadrados, una población de más de 3.000 habitantes y está protegido por la ley municipal 13.975/1979.

Apipucos (Barrio, Recife)

Artículo disponible en: PT-BR ENG

Pasado actualización: 24/05/2022

Por: Lúcia Gaspar - Bibliotecario de la Fundación Joaquim Nabuco - Especialista en Documentación Científica

Apipucos o Apopucos, como se escribía antiguamente, es un nombre de origen tupí (Apé-Puc), que significa camino largo, para algunos, camino que se divide, encrucijada o donde los caminos se encuentran, para otros.

 

Según el cronista Pereira da Costa, el nombre Apipucos aparece en un mapa del período colonial de Pernambuco, señalando un encuentro de dos caminos que se conjugaban.

 

Fue exactamente en una encrucijada en forma de Y - configuración urbana que se conserva hasta hoy - donde nació el poblado.

 

Por el origen del nombre es posible que existiera un poblado indígena en la localidad, antes de la llegada de los portugueses.

 

Las tierras donde se sitúa hoy el barrio de Apipucos fueron un desdoblamiento del antiguo ingenio San Pantaleón do Monteiro. A finales de 1577 parte de esas tierras fue subdividida, surgiendo el ingenio Apipucos, propiedad del colono Leonardo Pereira. Después el ingenio pasó a doña Jerônima de Almeida y de esta a Gaspar de Mendonça, que era su propietario en 1630, en la época de la invasión holandesa.

 

La ciudad sufrió mucho por la invasión holandesa. En 1645, su capilla fue totalmente saqueada, sus imágenes rotas, vestimentas, utensilios y muebles destruidos. El pueblo también sufrió un saqueo completo, habiendo llevado a los holandeses al ingenio de doña Anna Paes o Casa Fuerte, todo el ganado, esclavos y mercancías que encontraron.

 

Con la Guerra de la restauración el ingenio de Apipucos quedó completamente abandonado, siendo restaurado, sin embargo, después del conflicto.

 

Hasta el siglo 18, el paisaje era característico de ingenio, pero a partir del siglo 19, surgieron sitios y chacras, donde los residentes del centro de la ciudad pasaban los meses de verano. Las aguas del río Capibaribe en esa región se recomendaban baños medicinales.

 

También existía en ese momento el Hotel de Apipucos, ubicado en una mansión que luego perteneció a Delmiro Gouveia - La Villa Anunciada y donde hoy funciona la unidad Central de la dirección de documentación de la Fundación Joaquim Nabuco.

 

Segundo Gilberto Freyre, baños de río por la mañana, por la tarde, juego de cartas, por la noche, pastoriles y danzas - así transcurría la vida en Apipucos para las señoras amas; en los grandes días de los “pasatiempos de fiestas” de recifenses y de familias venidas de casas-grandes del interior, en Apipucos: en su hotel y en sus casas de veraneo.

 

La búsqueda del pueblo debido al clima templado y los baños en Capibaribe llevó a la mejora de las carreteras, instalándose en el lugar la primera compañía de transporte público, explotada por el Inglés Thomas Sayle, en 1841, y luego por un residente de Apipucos, Claudio Dubeux. Eran carruajes tirados por cinco caballos, con capacidad para aproximadamente 20 pasajeros en la parte interna y otros en la parte de arriba.

 

En 1849, durante la Revolución Praieira, se libró en Apipucos uno de los mayores combates entre las fuerzas legalistas y revolucionarias. En 1900, fue lanzado el periódico el Apipucos, órgano de interés de la localidad, pero cuya publicación no pasó del primer número.

 

En el siglo 20, el barrio adquirió una nueva configuración urbana: fue elegido como sitio de residencia por los ingleses, quienes introdujeron el hábito de construir casonas con jardines y utilizar el agua como recurso paisajístico; se instaló la Fábrica de telas Othon Bezerra de Mello, conocida como la Fábrica de la Macaxeira; hubo la ocupación de los cerros y de la asignación Othon Bezerra de Melo en las orillas del embalse.

 

Además de Delmiro Gouveia, Apipucos tenía otros residentes ilustres como el pintor Murillo La Greca, el periodista Assis Chateaubriand, el historiador Alfredo De Carvalho, la familia de Burle Marx, parientes de Demócrito de Souza Filho y el sociólogo Gilberto Freyre; cuya residencia conocida como la mansión de San Antonio, hoy alberga la Fundación Gilberto Freyre.

 

El barrio de Apipucos, situado en el norte de Recife y distante unos nueve kilómetros del centro de la ciudad, posee 1,2 kilómetros cuadrados de área, una población de más de 3.000 habitantes y está protegido por la ley municipal 13.975/1979.
 
 


Recife, 1 de julio de 2003.

 

fuentes consulted

ALVES, Cleide. Apipucos. Jornal do Commercio, Recife, 14 fev. 2000. Cidades, p.10.

COSTA, Francisco Augusto Pereira da. Arredores do Recife. 2. ed. autônoma. Apresentação e organização de Leonardo Dantas Silva. Recife: Fundaj, Ed. Massangana, 2001. p. 28-32.

FREYRE, Gilberto. Apipucos: que há num nome? Recife: Fundaj, Ed. Massangana, 1983.

 

cómo citar este texto

GASPAR, Lúcia. Apipucos (Barrio, Recife). In: PESQUISA Escolar. Recife: Fundação Joaquim Nabuco, 2003. Disponible en: https://pesquisaescolar.fundaj.gov.br/pt-br/artigo/apipucos-bairro-recife/. Acceso en: día, mes, año. (Ej.: 10 agosto. 2020.)