Ana Leopoldina Santos, conocida como Ana das Carrancas, hija de una artesana y un agricultor, nació en 1923, en Santa Filomena, distrito de Ouricuri, Pernambuco.
En su infancia tenía el barro como atractivo para sus bromas. A los siete años de edad comenzó a hacer ollas, potes, juguetes, buey-cebú, caballitos y santos para la lapinha, para ayudar a su madre, que hace mucho tiempo confeccionaba utensilios de barro y vendía en la feria, para garantizar el sustento de la familia.
Ana se casó a los 22 años con un albañil, pero enviudó muy temprano. De esta unión quedaron dos hijas. Después de poco más de un año, se volvió a casar con José Vicente de Barros, su actual esposo.
Debido a las dificultades financieras en las que vivía, se mudó a la ciudad de Petrolina, en busca de mejoras para la vida. Por ser devota de San Francisco de las Llagas y el Padre Cícero, pidió a estos Santos que les mostraran una forma de ganar dinero.
Al día siguiente fue hasta el río São Francisco buscar barro para hacer ollas. Ante la inmensidad de las aguas, sintió una fuerte inspiración, al ver los ceños de madera multicolores de las barcazas que llegaban a las orillas del río São Francisco. Aún en el río hizo su primer ceño fruncido de pequeño tamaño. La llevó a casa, donde a todos les gustó y aprobaron la idea. De ahí en adelante, además de los potes, de las ollas y jarras que ya hacía, pasó a confeccionar ceños de barro en gran cantidad.
Ante la gran demanda intentó formar un grupo de mujeres ceramistas, pero no funcionó. Entonces, se limitó a trabajar solo con la familia, las hermanas, María José y Antonia Dos Santos, las sobrinas María dos Anjos y Dulcinéia, la hija María da Cruz, el marido José Vicente y su madre y Maestra María Leopoldina.
Según Ana das Carrancas, el proceso para la confección de las piezas de barro es muy laborioso, yendo desde la retirada del barro en el lecho del río, a medio metro de profundidad, pasando por la cocción, el curtimiento que dura tres días, el amasado y por fin el modelado. Es un trabajo que requiere mucho amor y dedicación del artesano.
Las obras de arte de Ana das Carrancas son piezas de aspectos groseros, creadas en el estilo propio de la artesana, con formas simples, primitivas y con un detalle importante: poseen los ojos huecos, en homenaje al marido, José Vicente, que es ciego, y siempre participó activamente de sus trabajos, haciendo los pasteles de barro para la confección de las piezas.
El artista afirma que la producción de carrancas forma parte de su mundo. Es un trabajo que ama. Pero además de disfrutar haciendo estas figuras groseras, también posee habilidades para hacer piezas delicadas, como algunas imágenes de santos que ya hizo.
En toda su historia de carranqueira tuvo oportunidad de participar de ferias y exposiciones en varios estados brasileños, y sus piezas son reconocidas internacionalmente, principalmente en Europa.
Ana das Carrancas falleció el 1 de octubre de 2008, en la ciudad de Petrolina, Pernambuco.
Recife, 1 de julio de 2003.
fuentes consulted
ANA das Carrancas. Foto nesse texto. Disponível em: <http://cafscomletras.blogspot.com.br/2013/06/homenagem-ana-das-carrancas.html>. Acesso em: 7 out. 2016.
CARRANCAS são a cara de Petrolina. Suplemento Cultural D. O. PE, Recife, ano 15, p. 43, set. 2000.
cómo citar este texto
MACHADO, Regina Coeli Vieira. Ana das Carrancas. In: PESQUISA Escolar. Recife: Fundação Joaquim Nabuco, 2003. Disponible en:https://pesquisaescolar.fundaj.gov.br/pt-br/artigo/ana-das-carrancas/. Acceso en: día, mes, año. (Ej.: 9 agosto. 2020.)


